Recuerdo a Miguel Mendiola

Hace dos años que nos dejó Miguel Mendiola, gitano de estirpe flamenca de Sevilla, hermano de Rafael Mendiola –guitarrista- y Luisa Mendiola –bailaora- y cuñado del cantaor Enrique Soto Sordera. Ingeniero aeronáutico emigró joven a California, donde desempeñó varios trabajos como ingeniero y como técnico de servicios sociales del gobierno de Estados Unidos. Fue una persona inquieta y polifacética que cultivo la poesía, la música, aficionado a la filosofía, al deporte, difundió la cultura gitana  por medio  de sus conferencias y artículos en numerosos medios impresos y digitales. Los que lo conocimos a través de Internet tenemos un grato recuerdo de él, aunque tuviéramos debates donde cada cual defendía su postura, sabia poner la sal y la pimienta necesarios para que un foro virtual esté vivo. Os dejo esta interesante reflexión flamenca que hizo para el foro de la cultura kalí. Sirva este interesante artículo como recuerdo a nuestro primo de America, cuando hace dos años que se marchó.

“El flamenco hay que mamarlo”

9 de abril de 2008

El arte no imita. De otra forma sería artesanía.

Eso pasa con mayor o menor proporción en todo arte, cuando se aprende el oficio pero no se entiende. Lo vemos sin ir mas lejos en la poesía. Hay montones de escritores que han aprendido lo gajes del oficio y demuestran un talento productivo capaz de componer varias poesías todos los días y usando un sinfín de metáforas ingeniosas. Pero ese poder creativo y oficioso no es suficiente. No nos acordamos de ninguna de esas poesías tan bien concebidas como insulsas. No nos llegan. Les falta ese no se qué…
Con el flamenco ocurre tres cuartos de lo mismo especialmente porque es un arte que depende mucho del “emic” (1) de la cultura y eso no se aprende en academias. Las academias pueden producir artistas profesionalmente casi perfectos. Pero dependen del mimetismo ya que no conocen las sutilezas íntimas de la cultura o el “emic” de las mismas. En la imitación algunos llegan a ser verdaderamente maestros. Pero al no entender los movimientos (en el caso del baile) o las dinámicas (en el caso del cante), no proyectan. Y algunas veces pueden llegar a ser cómicos. Yo recuerdo haber visto a un bailar gachó hacer un movimiento que había copiado del legendario Farruco creyendo inocentemente que era parte de su repertorio. Resulta que durante el baile, el guitarrista metió la pata, se salió de compás, y el Farruco le hecho algo así como una doble y rápida mirada como diciendo ¿que haces mi alma?, mirada que hizo sin perder el ritmo, y mirada que este otro bailaor, sin idea de que era un gesto de reproche, lo copió, creyó que era un “gesto flamenco”.
Pues eso ocurro en mayor o menor grado cuando los no flamenco (2) se empeñan en cantar o bailar flamenco, especialmente el cante jondo.

Existe en el flamenco ese fenómeno del que todos hemos oído hablar pero que muy pocos hemos experimentado y que se llama “duende”. Los gachés difícilmente pueden producir ese “duende”. Porque no tienen esa herencia genética de raza ancestral necesaria para sacarlo en un momento dado. El “duende” se da especialmente en el cante, también en el baile, y en menor grado en el toque de guitarra. Pero el duende es contagioso y cuando se da en el cantaor se reparte entre todos, y es entonces cuando ese momento queda grabado para siempre en la memoria del espectador.
No es éxtasis, ni entusiasmo, ni pasión., y es de todo un poco. Es un sentimiento epifánico, una intimación de lo divino. Por ejemplo el baile, todos tenemos una idea de lo que sería el baile perfecto, puro y con gracia divina. Esta es la idea de Platón, el “noúmeno” de Kant, que vive independientemente de nuestras mentes. Pero esa idea no puede convertirse en realidad porque nada existe con tal grado de perfección. Pues bien cuando alguien baila con duende, estamos viendo esa idea pura. Por un momento estamos viendo lo que solo un dios puede ver.
Y con todo lo misterioso y difícil de explicar, el duende se reconoce al unísono e instantáneamente. Los pelos se ponen de punta; el aire parece como embrujado. Sí hay éxtasis, entusiasmo y pasión pero no histeria. Todo lo contrario. El duende produce una calma, un control, un entendimiento, un “yo se”, o mejor dicho “ahora sé”, más allá del conocimiento ordinario de las cosas.
El gacho también se dará cuenta de que algo extraordinario está ocurriendo, se percatará de que hay una sincronización muy especial, entenderá que la actuación es extremadamente perfecta y bella, pero aún así no experimentará el “duende”. Por ser un fenómeno estrictamente cultural, sólo lo “flamencos” pueden crearlo y sentirlo. Por eso Meneses, cuando canta parece un santo de escayola sentado en una silla. Es un profesional, sabe lo que hace y lo hace bien, pero solo puede imitar porque canta desde una perspectiva “etic”.
En otras palabras un poco más claras: el flamenco hay que mamarlo.

(1)Emic
Distinción acuñada por K.L. Pike. “Cuando el lingüista, el etnólogo, el antropólogo,el historiador dicen intentar el conocimiento de determinadas instituciones, gestas, ceremonias o en general, contenidos contenidos culturales de un pueblo estarían propiamente:
a)O bien tratando de reproducir estos contenidos culturales tal como se les aparecen a los individuos humanos (actores, agentes) que pertenecen al pueblo o cultura de referencia;
b)O bien bien tratan de reproducir las operaciones que los sujetos agentes de gestas, ceremonias llevan a cabo cuando las realizan. En los caso a) y b)se estaría procediendo desde un punto de vista emic.
O bien se está tratando de reproducir, al menos, fijar las coordenadas, de estos contenidos culturales a partir de factores que acaso no son percibidos como internos por los miembros de este pueblo, o agente de referencia, sin que por ello (al menos según la tesis “eticista”) tengamos que abandonar la pretensión de haber alcanzado un mayor grado de potencia en la reconstrucción. Estaremos entonces en la perspectiva etic.
Ejemplo: desde la perspectiva emic de Cristobal Colón, de los Reyes Católicos, o de quienes apoyaron la empresa de “la navegación hacia poniente”, puede decirse que Colón no descubrió América(Colón creyó haber llegado al Cipango o al Catay) y que la empresa no se organizó para descubrirla. Pero desde una perspectiva etic, que es la nuestra (la de nuestra Geografía), habrá que decir que Colón descubrió América.
(2)Se llama flamencos a los gitanos de la baja Andalucía, esa región que comprende desde Sevilla hasta Cádiz, pasando por Jerez. Un gitano de Almería o Cordoba, por ejemplo no se considera “flamenco”. Se dice que la palabra “flamenco” deriva del árabe (felag mengu) y originalmente se refería a los campesinos que vivan en esa región antes mencionada y siendo la mayoría de ellos gitanos, adoptaron la palabra para describirse a si mismos. Hoy otras versiones para los orígenes de esta palabra, pero precisamente por razones “émicas”, creo que esta versión es la verdadera. Cuando un gitano dice de otro que es flamenco no está diciendo que le guste el baile o el cante flamenco. Simplemente está diciendo que es gitano de la baja Andalucía, posiblemente de Jerez. Este es un detalle “émico” del cual, por lo general, no tiene conocimiento el mundo payo.

Miguel Mendiola                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s


A %d blogueros les gusta esto: